Diploma único

El 8 de septiembre de 2012, Javier Hernández Aguirán, siempre periodista deportivo desde 2001 y con un bagaje de apenas tres años de entrenamientos como nadador, completó la hazaña de acceder a una final paralímpica: los 50 metros espalda. Acabó último una final donde nadie soñó nunca con que pudiese haber llegado, él tampoco, ni siquiera pocos meses antes del evento. Y tratando de superarse a sí mismo, la única aspiración que quedaba y que siempre debe existir, finalizó a menos de un segundo de la sexta plaza. Nada hubiera cambiado, ni lo hubiera hecho más único.

El 8-9-2012, @SepiaHdez, con tres años de entrenamientos, completó la hazaña de nadar en una final #paralímpica Clic para tuitear

Único se presume el diploma, ya que aún se desconoce precedente en el deporte paralímpico moderno, tan profesional entre las principales potencias del mundo, de alguien que sin haber entrenado nunca antes de los 30, sólo tres más tarde alcance una final y, además, lo haga en un deporte tan medular en unos Juegos, sean Olímpicos o Paralímpicos, como es la natación. Y único también por dónde se produjo. En Londres: una sociedad en la vanguardia de la convivencia con la diversidad de todo tipo y cuyas enseñanzas en este campo deberían servirnos de inspiración.

Recuperamos un fragmento que el propio Javier escribe en su biografía ‘De los pies a la cabeza’:

Todos los Juegos buscan la eternidad, ser recordados para siempre por una o varias razones. Dicen que Londres no ha impactado por sus escenarios como hizo Pekín, pero la sensación que nos llevamos tatuada es mágica: existe un lugar donde la igualdad, entre las personas con y sin discapacidad no se predica, se vive. Se cree en ella con una naturalidad que conmueve. Ni se comenta porque de lo cotidiano, de lo que se asume como cada respiración, no se habla. Se practica. Cada día, cada hora. A todas horas, todos los días. Habrá Juegos Paralímpicos, pero no hay deportistas paralímpicos, al menos, entendidos como una subcategoría de nada. Hay deportistas. Y se les sigue, anima y felicita como a quienes participan en los Olímpicos. Lord Sebastian Coe, ideólogo de estos Juegos, puso lema al compromiso: ‘Inspire a generation’. Ojalá España mimetice el modelo inglés: una versión muy recomendable del estado del bienestar, donde no existe pudor por mirar ni apuro por ser mirado. Somos todos los que estamos, estemos como estemos. Yo quiero

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