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Fotografiar la guerra, revelar la compasión

El fotógrafo de guerra convive con la observación y la reflexión acerca de esta tremenda dualidad humana: matar y morir, los dos lados de una moneda llamada supervivencia. Frente a ese conflicto individual, que conspira silencioso en todos los conflictos colectivos, el fotoperiodista se mueve entre la mirada que registra y el recuerdo horrorizado, entre la verdad de las carnicerías y las hipocresías políticas. Al fin, habita en dos lados de la vida o se aboca a dos vidas: la guerra como lugar de trabajo y el hogar en paz en el que procesa sus fotografías y el aullido de la conciencia.

GERVASIO SÁNCHEZ nació en Córdoba en agosto de 1959, es periodista desde 1984 y vive en Zaragoza hace más de 30 años. Sus fotografías han documentado la guerra y sus consecuencias imborrables en las comunidades y los países asolados por ellas: en Centroamérica, Sudamérica, Europa, Asia y África. Ha ido y ha vuelto innumerables veces a las zonas de conflicto, ansiando la estela de vida, de reconstrucción, de  mejora, allá donde solo hubo destrucción y muerte. El resultado de su trabajo se publica en  Heraldo de Aragón y La Vanguardia, además de perdurar en una docena de volúmenes fotográficos. Exposiciones de éxito, premios profesionales, distinciones institucionales… Y una credibilidad ganada a fuerza de imágenes que cuentan y palabras que señalan las imposturas de los gobiernos.

La cruda verdad de quien, antes de acusar, se arma un juicio silencioso ante el espejo y lidia con sus propios fantasmas, expresos en las palabras de su amigo y colega  Nachtwey: “Lo peor es que me aprovecho de las desgracias ajenas. Esa idea me persigue todos los días. Si Un día dejo que mi carrera importe más que mi compasión, habré vendido mi alma”. A Gervasio le duele la ruina humana que posibilitan los intereses comerciales y la incompetencia política. Le duele no encontrar la compasión en quienes dirigen la vida de los demás. Le duele la muerte sin razones. Y le obsesiona la convicción de que “no veremos nunca la paz, ni en este siglo ni en el próximo, ni en este milenio ni en el siguiente… porque el  hombre seguirá prefiriendo matar antes que morir”. Fotografía la guerra, pero sus imágenes, al ser reveladas, son un retrato de la compasión.

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