El listón en lo alto

¿Dónde quedó el consejo casero de ‘tu estudia para el diez que luego será más fácil sacar un cinco, pero no estudies para el cinco porque ahí lo más probable sea que suspendas’? Si la respuesta es ‘en el colegio’ o hasta ‘en la universidad’, comenzamos a desviarnos del mismo. Puede que fuese un consejo puntual en su momento, pero es un atemporal que sirve para cualquier instante de la vida. Para la vida en sí. Porque cuando dejamos de vivir para el diez y le apuntamos al cinco, suspendemos gran parte de las experiencias que nos deberían aguardar.

Apostemos por aspirar al máximo y hacer nuestro máximo por llegar. Ponernos metas altas porque lo normal sería no alcanzarlas, pero lo normal será que en el intento progresemos y crezcamos, que seamos mejores que en el punto de partida. De eso se trata: de llegar donde sea, donde seamos capaces de acuerdo a nuestro potencial, a las circunstancias que haya y a las que se vayan presentando, pero sin ser nosotros los que bajemos nuestro techo antes de comprobar dónde está.

Se piensa que la discapacidad física, por apuntar alguna, es limitante. Seguro que lo es de algún modo, pero nunca lo será tanto, ni ella ni cualquier otra, como la que procede de quien decide reducir su compromiso consigo, prefiriendo bajar el listón para evitar el apuro de derribarlo y sin saber que, con eso, lo único que evita es explorar y descubrir sus propios límites, negándose un viaje que encierra buena parte de la felicidad de cada uno. Un viaje que haremos si creemos en nosotros mismos tanto o más que lo que creen en nosotros los demás y, al mismo tiempo, si nos exigimos más de lo que nos exige el resto.

Se cree que una discapacidad es limitante. Seguro...,nunca lo será tanto como quien decide no explorar sus límites Clic para tuitear

Únicamente así, como detallará el propio Javier (nuestro presidente fundador) en próximos artículos, pueden entenderse asaltos al cielo como nadar una final paralímpica con 33 años sin haber entrenado nunca antes de los 30. Que no se encontrasen precedentes modernos sólo quería decir que no iba a ser fácil, no que fuese imposible y, por ello, no hubiera que planteárselo. Por supuesto, nada depende absolutamente de uno, ya que nadie vive envasado al vacío, pero todo depende más de nosotros de lo que creemos… si nos atrevemos a creer en nosotros y a poner a prueba nuestros presuntos límites. Devolvamos el listón a lo alto.

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