Otis y su ascensor interno

Quizá porque trabajan en la creación e instalación de elevadores, los responsables en España de la empresa Otis Zardoya saben que los ascensos son delicados. Hay que amarrar los anclajes e implementar el resto de garantías de seguridad para que el suelo vaya subiendo, pero los pies sigan pisándolo. También hace falta iluminar las oscuridades de la nueva planta, desconocida hasta ese momento.

Esta edición de De los pies a la cabeza, llevada a cabo la tarde de un 21 de noviembre imponente para nuestra Asociación (próximamente, compartiremos dónde y en qué ocupamos nuestra mañana de ese día) tuvo lugar ante 25 profesionales de Otis, recién ascendidos a mandos intermedios en su empresa y que al vértigo propio de los ajustes a un nuevo escenario, más elevado y acaso más exigente, se acumula el previsible vértigo de pasar a ser el jefe directo de quienes, hasta ese momento, eran tus compañeros.

Ojalá hayamos podido inspirarles en el compromiso permanente por habitar en nuestra mejor versión y en la valentía por creer más en nosotros que en nuestros fantasmas. Nunca se trató en ser el mejor del mundo, sobra con ser lo mejor que seamos capaces de ser. Gracias a Randstad y a su fundación por esta nueva conexión, de los pies a la cabeza, con el mundo de la empresa y de sus profesionales.

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