Que tus temores te teman

Alcanzada la docena de editoriales De los pies a la cabeza, esta suerte de ideario que comparte la filosofía y razones de ser de nuestra Asociación, puede apreciarse que la aspiración pasa por recuperar cada individualidad como único puente para optimizarnos como colectivo, porque cada persona busque las respuestas y los caminos dentro de sí y porque sea valiente sobre todas las cosas.

La valentía vital se considera más una temeridad que un valor cuando la máxima temeridad pasa por no permitirnos ser valientes. Porque se puede temer a la muerte, pero no nos merecemos tenerle miedo a la vida. Se sabe en los centros especializados que, quienes ven la muerte llegar y/o son avisados del adiós con unas horas de antelación, suelen coincidir en un anhelo inquietante: haberse atrevido a hacer más cosas, a tomar más decisiones, a dar más pasos adelante. A vivir más, en definitiva. Inquietante para todos, Deberíamos entenderlo como el mejor legado que podemos recibir quienes todavía pasearemos por aquí durante un tiempo, nadie sabe cuánto.

Se puede temer a la muerte, pero no nos merecemos tenerle miedo a la vida. Clic para tuitear

Ser valiente no implica ser irresponsable; al contrario: obliga a la responsabilidad. Y, al mismo tiempo, serlo es una de nuestras grandes responsabilidades, con nosotros mismos y con los demás. No hace falta convivir con una discapacidad socialmente reconocida para sentir miedos. Todos los seres humanos, sean quiénes sean y sean cómo sean, conocen ese sentimiento y cohabitan con él. Se dice que el miedo es libre y lo paradójico es que, en su supuesta libertad, recluye a la propia persona. La hace presa de los temores que le genera.

Los miedos son vencibles, todos los son en mayor o menor medida. Pero ninguno, si verdaderamente lo es, se supera sin tiempo ni apuros. El pulso contra el miedo propio obliga a la repetición sin desmayo. No hay explosión que fracture la roca en la que se convierte, es utópico superarlo en un solo intento. Sólo el goteo de careos a solas con él ira minándolo hasta deshacernos de su reductora compañía. Porque ahí se le gana para siempre. La efectividad es casi absoluta si se persiste en ello pese a los duros momentos a los que obliga el proceso, como pueda ser dudar de uno mismo y sentirse incapaz de lograrlo.

Y cuando se supera… los otros que aún puedas tener, tiritan… Saben que ya lo sabes. Que puedes con ellos. Con todos.

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