Una voz final en Vocento

La conferencia no pudo tener demasiada interacción con los asistentes, ya que se encuadraba dentro de una intensa jornada de convención interna de Vocento en un muy recomendable hotel a las afueras de Aranjuez y el tren de vuelta comenzaba a resoplar en la lejanía prometiendo una pronta partida. El tren estaba en Atocha, pero mantenemos el oído fino.
Siempre hay hueco para alguna pese a ello. Y eso sucedió mientras recogíamos el material casi a la carrera. Uno de los más de 70 comerciales de este potente grupo de comunicación se animó a hacer una pregunta habitual. ¿Cómo se hace para estar siempre animado? Lo desconozco, en realidad. De hecho, yo no lo consigo, ni tampoco lo pretendo. La vida debe ser una suma de sensaciones y de experiencias, más o menos pendulares. Sí que hay que ser férreo en el ánimo de no rendirse nunca, de mirar y seguir siempre adelante pase lo que pase y pase quien pase porque la gran mayoría de lo que vivamos en nuestra vida dependerá de no abandonarla y de comprometernos a ser los autores de la misma en la mayor medida posible.
Vivamos de los pies a la cabeza, mezclando sin agitar valentía y responsabilidad, porque la vida y, claro, cada uno de nosotros merecemos que así sea. Ahí está el sentido del asunto, no lo perdamos, aunque algún día el ánimo decaiga.

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