Contigo empezó todo

Por suerte, no somos los mismos que en enero de 2017 ingresamos en un centro penitenciario -Alcalá Meco- y, por primera vez, dimos nuestra charla ante un nutridísimo grupo de muy receptivos y agradecidos internos.
No es que antes de hacerlo fuéramos malos, creemos, pero esta experiencia iniciática nos hizo mejores. Mucho mejores. Reordenamos algún prejuicio que pudiéramos tener en este ámbito -por puro desconocimiento, como casi todos- y plantamos la semilla para activar un ciclo social, que se hizo realidad apenas 13 meses después y que hoy concentra la absoluta mayoría de nuestras acciones.
Nueve años después y más de una treintena de visitas a distintas cárceles de nuestra geografía, regresamos al kilómetro cero de nuestro ya no tan nuevo rumbo. Y las sensaciones volvieron a ser inmejorables. No vinieron tantos, en torno al centenar en esta ocasión; pero todo el que vino, estuvo.
La conexión y el grado de alcance que logra esta charla con quien se encuentra temporalmente privado de libertad es muy emocionante, resulta conmovedor. Tanto que estamos preparando un proyecto para ir aún más lejos. Ojalá salga adelante pronto y podamos volver a decir que en Meco, de nuevo, comenzó todo.

 

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