Un lleno para aliviar vacíos
Hay charlas que terminas encantado de haberlas dado y, sin embargo, te gustaría no haberlo hecho nunca. Con todas las de nuestro ciclo social ocurre, en realidad. Es una paradoja tremenda, que marca nuestro trayecto profesional y nuestras reflexiones más personales. Ojalá no nos dedicáramos a esto, porque no hiciera falta. Y, al mismo tiempo, qué satisfacción y orgullo nos genera hacerlo, porque cuánta falta hace.
Medio centenar de usuarios llenaron la sala que el centro social San Antonio siempre reserva para nuestra acción anual en una entidad, del barrio zaragozano de Torrero, que trabaja de manera ejemplar con personas en riesgo de exclusión. Hubo más asistentes que ningún otro año. ¿Sentimos que es una buena noticia? En absoluto. Se trata de un terrible termómetro que marca que las desigualdades sociales estrangulan cada vez a más personas. El capital nunca se caracterizó por pensar en nadie más allá de sí mismo.
Ojalá la charla, creemos que así fue, ayudara a aliviar tanto vacío vital que se reunía en este aforo lleno. Y ojalá, nos cuesta creer que así vaya a ser, la sala presente huecos libres en nuestra próxima visita, dentro de doce meses.



