Clases particulares en Valdefierro
Ya lo decía un sabio: las charlas son como las cajas de bombones, nunca sabes cuál te va a tocar. Después de casi 15 años y de unas 400 impartidas, ya no podremos decir que nunca hemos dado una a la que sólo vino… ¡una persona! Fue en un ciclo de mayores convocado en el centro cívico de Valdefierro y la sensación no dejó de ser curiosa.
Siempre nos habíamos preguntado cómo sería la experiencia si algún día nos tocaba vivirla. Por supuesto, no se pierde un ápice de compromiso con el propósito que nos mueve y pronto alcanzas una complicidad casi familiar con quien ha venido y, pese a la soledad, también ha decidido quedarse. Quizá lo más exigente sea que, por pura educación, apenas puedes cambiar dónde mirar durante una hora entera.
Qué nadie se preocupe por el estado de las personas mayores de este barrio zaragozano. Nos cruzamos con muchísimas, tanto en los exteriores como en la propia cafetería del centro cívico. Sospechamos que el diseño del edificio conspiró en nuestra contra: una cafetería con cartas y dominó, con acceso directo desde la planta calle, gana por goleada histórica a una charla a la hora de la novela en el piso superior.


